Qué sostiene mi práctica

Dos puertas hacia una misma experiencia

1. Terapia Biodinámica Craneosacral

Es un enfoque de acompañamiento corporal que se desarrolla desde la escucha atenta y el contacto sutil. Su fundamento principal es la confianza en la capacidad inherente del organismo para autorregularse cuando encuentra un entorno de seguridad, presencia y respeto.

Durante una sesión, la persona permanece cómodamente tumbada y vestida, mientras el terapeuta establece un contacto manual suave y no invasivo. Más que buscar corregir o manipular el cuerpo, la atención se dirige a percibir sus ritmos, sus patrones de organización y los recursos que ya están presentes.

Más que "hacer" algo sobre el cuerpo, la biodinámica propone una forma de estar con él: una escucha profunda que acompaña sus movimientos naturales con respeto, sensibilidad y confianza.

2. Mindfulness

Mindfulness, o atención plena, es la práctica de regresar, una y otra vez, al momento presente con una actitud de apertura, curiosidad y amabilidad. En el ritmo acelerado de la vida cotidiana es fácil quedar atrapados en los recuerdos del pasado o en las preocupaciones por el futuro.

Practicar mindfulness no significa dejar la mente en blanco ni evitar las emociones difíciles. Significa aprender a observar pensamientos, emociones y sensaciones corporales tal como aparecen, sin reaccionar de forma automática.

La práctica continuada fortalece la atención, favorece la autorregulación emocional y nos ayuda a cultivar cualidades profundamente humanas como la paciencia, la ecuanimidad, la gratitud y la compasión.

3. Biodinámica y Mindfulness

Dos puertas hacia una misma experiencia: el mindfulness cultiva la presencia a través de la conciencia; la biodinámica cultiva la presencia a través de la escucha del cuerpo; ambas nos conducen al reconocimiento de una misma realidad: la vida se sostiene a sí misma y nosotros somos una expresión de ella.

Cuando nos sentamos a meditar aprendemos a escuchar el silencio de la mente. Cuando nos tumbamos en una sesión de terapia biodinámica craneosacral aprendemos a escuchar el silencio del cuerpo. En ambos casos, la invitación es la misma: dejar de hacer para empezar a percibir.

Quizá el verdadero cuidado no consiste en reparar aquello que creemos roto, sino en crear las condiciones para recordar lo que siempre ha estado completo.

Atardecer sobre el agua

«La presencia en quietud. La persona es sostenida y escuchada profundamente, sin juicio. La quietud es ser y estar en el centro de nuestro verdadero ser.»

Mike Boxall