Mi camino
Una invitación constante a recordar
En 2021 inicio mi formación en Terapia Biodinámica Craneosacral en LEA ESPAZIOA (Vizcaya). Supone el comienzo de un nuevo ciclo en mi vida: fue entrando poco a poco en mi experiencia hasta convertirse en una forma de escucha y de presencia que también transformaba mi propia manera de habitarme. Su práctica me ha acompañado desde entonces en el desarrollo de una mayor regulación emocional, en la conexión con el cuerpo y en el cultivo diario de espacios de quietud, asentamiento y presencia.
Este camino me ha acercado también a la práctica del mindfulness y la meditación budista, recordándome la importancia de regresar una y otra vez al momento presente, de escuchar con mayor profundidad y de reconocer la inteligencia inherente de la vida que se expresa en cada persona.
La biodinámica me ha ofrecido una nueva comprensión del cuerpo: como un organismo vivo con sus propios ritmos, recursos y capacidad de reorganización cuando encuentra las condiciones adecuadas de seguridad, escucha y presencia.
Ahora, como terapeuta, siento que mi labor consiste en ponerme al servicio de ese proceso. Acompañar desde una actitud compasiva y respetuosa, ofreciendo un espacio donde cada persona pueda sentirse escuchada y pueda acercarse a sus propios recursos de regulación, equilibrio y bienestar. No se trata de imponer un cambio, sino de facilitar las condiciones para que la propia sabiduría del organismo pueda expresarse.
Este camino sigue siendo, para mí, una invitación constante a aprender, a profundizar y a recordar que acompañar a otros comienza siempre por la capacidad de estar presentes con nosotros mismos.